Sal

Luis de Alveos, mercader francés, con Baltasar de Espinosa, administrador do sal do Reino, sobre embargo de bens e prisión por contrabando. 1598/1599. Sign. 1.191-43. Traslado do testemuño notarial da descarga do sal cargado no navío
Fecha de publicación: 04-04-2017 Fecha de fin: 04-06-2017

 

Albeau había aportado a la villa de Muros en junio de 1598 con un navío de sal cargado en Aveiro, Portugal, con intención de venderla con la licencia real de que disponía. Pero el administrador y sus subordinados se incautaron de la mercancía y se la hicieron descargar en el alfolí de la villa. Después firmará con é un contrato peculiar: el se quedaría con la sal y le daría un recibo para poder cargar libremente otro barco en Aveiro.

La sal se descargó y se midió pero en esta operación y en la de "remedición", los empleados del alfolí encontraron que había menos sal del declarado inicialmente.

A partir de ese momento, se inició un proceso judicial, en el que el propio administrador es juez y parte y del que sale muy mal parado el francés.

Finalmente, la Real Audiencia, que actuó con la rapidez y contundencia que le era habitual, determinó que Luis de Albeau tenía razón y obligó al administrador a devolverle todos los bienes incautados.

Como suele suceder en esta clase de pleitos, la información que se nos ofrece es riquísima. Así, podemos conocer tanto aspectos de la administración económica y del funcionamiento de la justicia de la época como muchos e interesantes detalles del comercio y de la vida en aquel momento histórico.

El documento que presentamos es un testimonio notarial de la descarga de la sal desde el navío al alfolí. Según declaró el mercader,  “el escrivano que estava presente escrivía la cantidad de sal que se descargava y un muchacho del confesante lo señalava las medidas que se descargavan...”. El documento aclara que “cada raya de las infraescritas es media anega de sal de dos ferrados de pala alta cargada”. Por cada diez medias fanegas, contábase unha “talla”.

El proceso judicial que inició el administrador estuvo lleno de irregularidades, por lo menos visto desde el punto de vista de hoy en día. Así, en el medio del recuento, el receptor del alfolí obligó al escribano que llevaba el control a salir de la villa de Muros por “decir yo aver comunicado con personas ynficionadas de peste y entrado en su casa...” Otro escribano diferente lo continuó. Y por fiscal del proceso se nombró a un alguacil del propio administrador...

El pleito tiene la signatura 1.191/43 del fondo de la Real Audiencia de Galicia. Lo acompañamos de un plano de la ría de Muros e Noia publicado por la Comisión de Hidrografía en el año 1848. Tiene la signatura MB 148 de la Colección cartográfica e iconográfica.

Testimonio notarial de la descarga de la del navío "Julliette" y plano de la ría de Muros.