La mujer y las cartas de recomendación
Realidad conocida desde antiguo, las cartas de recomendación se generalizaron en el siglo XIX y ni tan siquiera el “desastre” del 98 fue quien de poner fin a estas prácticas. De este modo entraron en el siglo XX como pilares fundamentales del entramado político. Pero si las recomendaciones redactadas por hombres reflejaban las cadenas de favores para controlar los votos de las distintas localidades, en las que se observan peticiones para colocar a terceras personas, las escritas por mujeres manifiestan la necesidad de colocar a los miembros de su propia familia, como hijos o hermanos, ya que sus maridos por orgullo o vergüenza no se atrevían a hacer ellos mismos la petición.
Tal es el caso que hoy presentamos, en el que Ramón Bustelo, diputado y senador muchos años por la zona de Ribadeo, recibe la misiva de una mujer para que interceda en las oposiciones de su hijo que por edad está ya en la última oportunidad para aprobar.
Archivo de Galicia. Santiago de Compostela. Casa de Banca y Comercio Bengoechea. GP103/3.27.