13 Nov 2020
13 Nov 2020

#Díadopatrimonio    

 

El hecho que desencadenó nuestro interés por el expediente de Concepción Miranda, condesa de Torre Penela, a quien dedicamos la exposición virtual que estamos preparando con motivo del  Día do Patrimonio Mundial, fue el hallazgo de un paquete de cartas cerrado con cordón y cosido en el medio del proceso.

Esto despertó nuestra curiosidad. El envoltorio de las cartas ponía:  “Cartas de importancia para las quentas. En ellas va la carta de abono de los gastos del pleito del monte de Fondón.” Decidimos abrir el paquete, extraer las cartas  (que son 31) y extraerlas para facilitar su conservación y el acceso de los usuarios. Los compañeros del laboratorio de restauración se encargaron de hacerlo y de documentar (como siempre hacen) de forma minuciosa el proceso. Así, ahora podemos leer las cartas, que siguen cosidas en el mismo lugar donde se conlocaron hace más de dos siglos. Van precedidas de una "hoja testimonio" que informa al detalle e ilustra con fotografías como fue toda la operación.

Estas cartas fueron intervenidas por orden del juez, quien, no obstante, fracasó en su pretensión de acceder a la totalidad del archivo de la condesa. 

¿Qué contenían las cartas? Sólo referencias a asuntos domésticos y a algún pleito. Están fechadas entre los años 1806 y 1807. En general, son breves mensajes que la condesa envía a uno de sus administradores, Baltasar Martínez, el de la casa que tenía en Alongos, municipio de Toén, en las proximidades de Ourense.

Son mensajes directos y ejecutivos relacionados con el abastecimiento doméstico, con las cosechas o con la venta de diversos productos. Veajos algún ejemplo:  

“Martínez, vista esta disponga poner leña y trollos con abundancia en Orense de allá que aquí no la hay, bien puesta en leñera, y la casa y camas preparada de limpieza y mande acá el pintor y mandar las gallinas que faltan, que las de Jocín [Xocín] fueron bien malas, y en el día mismo marche vuestra merced…”  

“Martínez, va la pipa para que venga llena de vino para criados y gente que venga a casa y después que venga una pipa desocupada de Villanueva mandaré remitir a esa la misma que va. Ha de venir un mozo de ahí acompañando el carretero y que este no sea de Mongos. Han de entrar aquí de noche con paja cubierta por encima. Para todos los que les viene hacen así despacharlos en tiempo para que no llegue demasiado tarde. Cuenta con mis encargos anteriores y con todo avísame sin descuido de los precios del vino, que necesito dinero. La condesa.”    

“Martínez, no hay más que escoger un buen cerdo, pues aunque dije dos sólo es uno y dos para criar como dije y remitirlos aquí con todo cuidado y recogerá las goteras que haiga en las casas y en esa también parece [que] hay una en mi cuartoy entrando por el fayado se coge bien y después se puede retirar [a] Alongos y el jueves estará sin falta en esa casa porque habemos de  recoger ahí. Y no les diga que esté la casa bien barrida y lleve el brasero de Alongos y queme espliego e la casa. Dios guarde su vida muchos años. La condesa. Mándeme la cuenta de los 40 reales y el vino blanco y si tiene buen despacho, véndalo.”

 

Ofrecemos aquí algunas imágenes de ese proceso y la de las 31 cartas que contenía el paquete, una vez digitalizadas.