#danza Octava   Retomamos la serie que estamos dedicando a la danza a través de los documentos del archivo. En esta ocasión nos trasladamos a la Coruña del año 1693 para asistir al sorprendente relato que figura en un pleito que enfrentó al gremio de los mareantes con el de sastres sobre la "Danza de la Octava [del Corpus] de la Pescadería".   La disputa terminó en pelea, pero más que ésta nos interesa la insistencia de los mareantes por conservar su antigua preeminencia y privilegio, algo propio de la sociedad del Antiguo Régimen, y los detalles que ofrece el expedientes sobre la celebración de la fiesta, las danzas gremiales, sobre los "vestidos de danzantes" y sobre la "danza gitana" que practicaron, no sabemos si solo en aquella ocasión, los sastres y sus acompañantes.  Los mareantes tenían la "posesión de presidir todos los anos que se hace dicha Octaba en la procesión que sale por la calle ante el Santíssimo Sacramento y de prohibir y quitar que las [partes] contrarias (os xastres) ni otra danza ninguna tenga la tal presidencia”.   “Y en la misma manera y posessión se allan tanbién las más de que en dicho día de octaba a la tarde aya de asistir al enzerrar el Santísimo Sacramento más que dicha danza de arcos y no otra alguna, que siempre anssí lo han oservado, usado y guardado en todas las ocasiones y prozessiones que se acen en dicho día y de prohibir y quitar el que las contrarias  y los suyos lleven la tal presidenzia…”   “hasta que heste presente ano, que hestando las mías aziendo dicha danza de arcos en dicha parroquia de San Nicolás y atrio de ella al tiempo que se quería enzerrar el Santísimo Sacramento llegaron las contrarias y queriendo hacer tanbién su danza, que se conpone de sastres y pressidir las mías las que se la inpedieron…” Los sastres reaccionaron con violencia y, terminada la ceremonia religiosa, esperaron a los danzantes marineros en el Canto Pequeño, donde estos repetirían la danza, y los atacaron con espadas y otras armas. Antonio de Saavedra, mareante, declaró en la información de testigos que se presentó que:   “… que save y es verdad que el dicho… Serrano y más mareantes de la Pescadería de dicha ciudad se allan en posesión… de festejar con danza de arcos la procesión y festividad de la Octava que se hace cada un ano en dicha Pescadería y de presidir delante el Santísimo Sacramento otras qualesquier danças que accidentalmente ofrezca salir en dicho día y en especial por la tarde [cuando] se encierra su Divina Magestad, prohibiendo que dent[tro] de la Yglesia no entre ninguna danza a festejar sino solamente la de [los] mareantes, por ser festividad de ellos y tener la mesma regalía antequísima como la que tienen los hereros el día de Cor[pus] Christi y más días hasta su octava por la tarde al tiempo de ence[rrar]…   “asta el día que se celebró la octava del Corpus este presente año en la Yglesia parroquial de San Nicolás de dicha Pescadería, que de público y notorio que los dichos Juan de Parejas, Andrés Gómez y Francisco de Braus y los más que hivan en la dan[za] de jitanos que se hizo dicho día, quisieron por la tarde entrar en dicha iglesia al tiempo de encerrar…”   Después, en el Cantón Pequeño:   “… haciendo un motín muy escandaloso con dichos mareantes y todos embueltos unos con otros a golpes los de la danza jitana con espadas, los mareantes con los arcos de la danza, cascando unos a otros con rectos a Christo todos rebueltos, de forma que este testigo no pudo percibir quienes llevaron y quienes les cascaron…”   Antonio de Suevos, mareante, declaró que:   “… hasta que este presente año… usando los mareantes de su posesión, los dichos Francisco de Braus, Juan de Parejas… y otros.. hiendo vestidos de danzantes, haciendo danza de jitanos, vestidos de hombres y mugeres, les perturvaron e inquietaron en ella, entrando en dicha iglesia con ánimo de presidir a la dança de arcos de los mareantes…”   Pedro de Lodeiro, sargento de infantería del presidio de la ciudade, dijo que desde que lsu acordanza, que serían unos treinta años,   “siempre avían hecho danza, y que aunque en algunos de ellos ha visto… alguna danza [diferente] que la de dichos mareantes, no hizo reparo cómo se governavan ni quien presidía por no importarle y que allándose presente el día que se celebró la octava del Corpus dentro del atrio de San Nicolás, al tiempo que andava la procesión por la tarde ha visto que sobre quien había de entrar a festejar y presidir dentro de la iglesia a tiempo que se entró el Sacramento hubo diferencias entre dicho Antonio Serrano… y más mareantes de la danza de arcos con Francisco de Brau… [e outros], y que hivan vestidos de danzantes y algunos con ávitos de jitanos…”   No sabemos si la presencia de los vestidos y de la danza xitana se debió a un afán de burla y escarnio de los sastres contra los mareantes o si también se puede explicar por la presencia, como cabezas visibles de aquel grupo, de un marinero de un barco del puerto y  de un soldado del presidio.   Este pleito tiene la signatura 8289-20 del fondo documental de la Real Audiencia de Galicia.