Cuentas

12 Ene 2022
12 Mar 2022

Cuentas

Estos documentos forman parte de un voluminoso pleito que enfrentó al conde de Ximonde, don Pedro María Cisneros, con don Pascual de Saa Romero, escribano y administrador de las rentas que percibía aquel en tierras de A Limia (Ourense).

 

Duró tanto el litigio, iniciado en septiembre de 1815, que cuando se sentenció definitivamente, en marzo de 1828, ya había muerto el conde y el administrador se hallaba “demente”. Sic transit gloria mundi...

 

El conde requería que el administrador rindiera las cuentas de las rentas que había percibido entre los años 1796 y 1813 en su partido de A Limia, que eran 1.800 ferrados de centeno, otros tantos de trigo, dinero “y otras derechuras”. Ante las dificultades que ponía el escribano, el conde había enviado primero a su hermano Manuel para aclarar el asunto, y finalmente se vio obligado a acudir él en persona.

 

Decía el conde, empleando una metáfora que parece pesquera, que, de los papeles que le había entregado el administrador a su hermano, “nada puede deducirse de ellas [de las cuentas] sino el objeto de haver tirado sus líneas a sacar un crecido alcance contra la mía, al propio tiempo que ni presentó los libros y memoriales cobradores ni los más documentos indispensables a su legitimación...”

 

Y finalizaba pidiendo “... que dicho don Pascual de Saa rinda la cuenta por años de todos los que tubo a su cargo dicha administración, expresando en cada uno las rentas percividas, los precios a que las ha vendido, los pagos que hizo de orden de la mía, las más cargas que haiga satisfecho... todo con arreglo a papeles, de lo que resulte de los libros de caxa y memoriales cobradores...”

 

Pero, además de la información que ofrece y de la integridad que presenta, el pleito ofrece el interés añadido de los recibos, cartas y un libro de cuentas encuadernado en cuero recogidos por el hermano del conde en su visita al administrador. Es un pequeño conjunto de nueve diferentes piezas en la que nos sorprende el material empleado para proteger los cantos de cada cuaderno: una tela basta que parece cubierta de “pez”, la sustancia que se empleaba y se emplea aún para impermeabilizar la cerámica.

La sentencia dio la razón al conde.

Este pleito tiene la signatura 2558-23 del fondo documental de la Real Audiencia de Galicia.