Despido

18 Abr 2022
18 Jun 2022

Despido

El 11 de septiembre de 1934, José Eiroa Mosquera demandó ante el Jurado Mixto de Ferrol a la Sociedad Española de Construcción Naval, en la persona de su gerente-director, Augusto Miranda Maristany , por despido improcedente.

Los Jurados Mixtos eran entidades de conciliación laboral con participación de patrones y obreros y presididos por un juez de primera instancia, en las reclamaciones por despidos, abono de diferencias salariales y horas extraordinarias.

Eiroa, empleado en las oficinas de la factoría que la sociedad tenía en Ferrol, había publicado un artículo el día 6 de septiembre en el periódico de Vigo “Él Pueblo Gallego”, en el que criticaba la política de despidos de la empresa. El artículo se titulaba: “Un viejo pleito: la Constructora Naval y los despidos de obreros”.  Ese mismo día fue convocado al despacho del gerente y despedido a continuación.

Posteriormente, en la Guerra Civil, tanto Eiroa  como su abogado, Alfonso de Cal,  alcalde de Valdoviño,  ambos militantes del partido Unión Republicana (UR), fueron juzgados por rebelión  y ejecutados el 9 de noviembre de 1937.

La empresa acusó al trabajador de deslealtad y defendió que había habido causa justa en el despido, pues Eiroa había publicado un artículo “denigrante” para la sociedad al escribir que “no tenía entrañas, lanza a la calle a sus obreros para que sirvan de conejillos de indias con el fin de obtener los favores del Estado, padece delirios de grandeza...”, siendo “intolerable que la ofensa venga precisamente de un empleado llamado, por este motivo, a poner el mayor celo al servicio de la entidad donde presta sus servicios...” Y que tampoco podía “dejar sin sanción el hecho que motivó el despido por la peligrosidad del precedente que pudiera dar lugar, caso de quedar impune, a que surgiesen numerosos imitadores.”

Eiroa alegó, entre otras cosas: 1. Que no había razón para el despido, puesto que las opiniones plasmadas en el artículo podían desagradar a la empresa pero no eran injuriosas, y por tanto no constituían falta grave de respeto y consideración (como exigía el Código de Trabajo para admitir el despido); 2. Que nunca había sido sancionado por la empresa en los 12 años que llevaba trabajando en ella; 3. Que había publicado el artículo en su condición de periodista, no de empleado del astillero, y que en otras ocasiones había escrito artículos sobre la sociedad sin que nadie le hubiese llamado la atención por eso (por el contrario, en alguna ocasión había sido felicitado por sus jefes); y 4. Que en su condición de militante de izquierdas estaba siendo perseguido por el jefe de contabilidad de la empresa.

El jurado mixto falló el 25 de septiembre de 1934 a favor del demandante y condenó a la empresa a su readmisión, pero el juicio se anuló por el Ministerio de Trabajo, que apreció defectos en la emisión del veredicto. Repetido el proceso, el 24 de febrero de 1936 se volvió a considerar no haber causa justa para el despido y por tanto se ratificó la condena a la empresa expresada en la sentencia anterior.

El pleito, que tiene la signatura 2552-33, está disponible en su integridad en Galiciana. Archivo Digital de Galicia.