En el Día Internacional del Patrimonio Mundial, regresamos al viejo tema de la busca de los tesoros, míticos o reales, como lo que en el siglo XVII había llevado al licenciado Vázquez de Orxás a conseguir una licencia de la Corona para averiguar los que escondían las mámoas de Galicia de los antiguos “gentiles galigrecos”.
En enero de 1844, el jefe político (gobernador civil) y el Administrador de Rentas de la provincia de A Coruña dieron órdenes para impedir que los paisanos de la parroquia compostelana de San Martiño de Laraño excavaran en el monte de Boa Vista, donde se decía existía un tesoro oculto desde la invasión francesa (de la Guerra de la Independencia). El dispositivo militar que se montó para impedirlo provocaría la muerte de dos jóvenes de poco más de veinte años: José Ferreiro y José Sano Martín.
¿Dónde estará ese monte? Por lo que se cuenta en la causa, parece próximo al lugar de ORial, donde fueron tiroteados los jóvenes, a casi dos horas andando desde la capital de la parroquia (9 km), según Google Maps (https://goo.gl/maps/svLDtcR2uv4mkGdRA)
Así contó el caso el alcalde de Conxo, encargado de impedir las excavaciones nocturnas en el monte, en las que participaba gran cantidad de gente:
“En la parroquia de Santa María de Conjo, a las horas de cinco de la mañana de el día de hoy, tres de enero de mil ochocientos cuarenta y cuatro, como Alcalde primero constitucional de el Ayuntamiento de Conjo atesto: que por consecuencia de los oficios de el señor Gefe Superior Político con obgeto de proceder al arresto de los hombres armados que las noches anteriores se presentaban en el monte de Buena Vista de la parroquia de Laraño con el fin de descubrir las minas que decían allí ecsistían, he pasado oficio al señor Comandante Militar para que pusiese a mi disposición veinte soldados al mando de un oficial. A las nuebe de la noche de el día de ayer, en unión de el señor Síndico segundo, don Domingo Fernández, me presenté en el cuartel de Sano Martín de la ciudad de Santiago a hacerme cargo de la fuerza, que consistía en un oficial, un sargento, dos cabos y veinte soldados, y me puse en marcha para la parroquia de Laraño. Al llegar junto al puente Viejo allé cinco hombres, haviéndoles detenido y preguntándoles de dónde benían, me contestaron en estas palabras:
“«Benimos de esa mina o de ese demonio». En el mismo acto quedaron arrestados. Seguí adelante con la fuerza y en el transcurso del camino asta el lugar de Riobó y Agras del de O Rial han sido cogidos otros nuebe más, que también quedaron arrestados, llebando algunos azadones, piquetas y otras armas a este tenor, que han tirado al tiempo de la prisión, y en no fueron alladas por ser de noche.
“Devo decir que la dirección que llevavan los detenidos hera la de hirse a sus casas, y así lo manifestaron tanbién, y de que quedaba bastante gente trabajando en la mina y armada…”
Para evitar la fuga de los que quedaban arriba, dispuso el alcalde rodear el monte:
“En este estado, bi que un hombre se dirigía la mí con una piqueta, más echándose sobre él un soldado no pudo darle alcance. Llegué a la mina, donde no hallé gente, pero sí bastante ruhido, al parecer de hombres que con precipitación bajaban por el monte acia el lugar de O Rial, donde se hallaban dos soldados con ell Pedáneo. En el acto se oyen dos tiros y otros más a poco rato, y boces pidiendo auxilio al oficial. Al momento marchamos en socorro y hallamos dos hombres tendidos en tierra, que se levantaron y fueron conducidos al pajar de una casa para auxiliarles, sí era susbsceptible de ello.
“Entonces reconocimos también que uno de ellos se hallaba muerto, mas otro presentaba señales de vida y dic órdenes fuese socorrido, que lo confesara el cura y trasladarlo al hospital de Santiago, que tubo efecto todo. Exploré en aquel sitio al soldado y dijo: que su grupo de hombres intentaba pasar por aquel camino, que les dio el alto, que les contestaron con dos tiros, y esforzándose a pasar amenazándole con hacerle fuego lo hizo dicho soldado, cayendo los dos hombre a tierra y retrocediendo el grupo por otro punto acia la derecha.”
En el monte se encontraron diversas herramientas: “dos asadones, una piqueta, un palo de fierro y un gadaño con tres barillas de ídem, que deposité en casa de Santiago Arias, vecino de Laraño, y que a las tres y media de la mañana de este día dispuse regrasase la tropa a su cuartel, conduciendo los presos a la cárcel de Santiago, después de haber tomado algún alimento unos y otros, que se les franqueó...”
Los catorce detenidos antes de los sucesos manifestaron que “venían de la escabación, en la cual había muchos más que en no conocieron, ignorando quién fuese él actor de las muertes de José Ferreyro y José San Martín, y que ninguna orden se les había echo saber para que dejasen de ir al sitio. Por medio de peritos agrimensores se reconoció éste hallando un espacio de mil setecientas sesenta y tres varas cuadaradas, cabadas y la profundidad de ocho cuartas hacia al poniente y seis al norte. “
La jurisdicción militar reclamó la causa, dado que había soldados involucrados en las muertes de los paisanos, y la Audiencia Territorial ordenó remitírsela. En paralelo, se tramitó un expediente, que desconocemos si se conserva, para averiguar las circunstancias de la excavación del monte de Buena Vista.
Esta causa tiene la signatura 27.587-5 del fondo documental de la Audiencia Territorial de A Coruña: http://arquivo.galiciana.gal/arpadweb/gl/consulta/registro.del?id=19235…