Ficción

07 Ene 2022
07 Mar 2022

Ficción

Entre 1755 y 1760 se disputó pleito en la Real Audiencia de Galicia entre don Francisco Fernández Prieto, cura de Santo André del Castro de Beiro, en el municipio de Ourense, y don Fernando de Bóveda, sobre reivindicación de bienes de aquella parroquia.

 

Al llegar al trámite de la prueba documental, habitual, junto a la testifical, en esta clase de litigios, la parte demandante presentó “un folleiro de papeles, que comprehenden diez y ocho ojas de quarto”, que la parte contraria calificó de falso:

“... por los motibos de no estar archivados, dispersos, que dicho folleiro está desquadernado sin pergamino, ni tiene prinzipio ni fin, comienza con letras de este tiempo pero sigue con otras que parezen más antiguas, tiene la descripción de las letras que se hallan en la pared de dicha iglesia, no es protocolo y ni formalidad de serlo... ni trasunto sacado con comisión de ningún señor juez... de que es ficción dictada por el discurso del compositor...”

En efecto, los papeles presentados como prueba por el cura del Castro de Beiro eran singulares y pura ficción. Tanto, que bien merecerían un estudio específico sobre ellos. Tal y como figura hoy en el pleito, ese “folleiro” aparece cosido dentro de un legajo confeccionado con la hoja de un antiguo códice litúrgico como cubierta, que contiene, además, el libro de visitas y de gastos de fábrica de la parroquia, de mediados del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, y varias escrituras notariales y un pleito de fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI.

El “folleiro”  es un pequeño cuaderno claramente añadido posteriormente, junto con las escrituras mencionadas, a un auténtico libro o registro parroquial. En él se transcriben supuestas escrituras antiguas que acreditarían la antigüedad de la parroquia y su fundación por una tal doña Urraca, viuda del conde Teudemundo “de los patrimonios y capitán de los ejércitos de él rey Égica”.

Así, el primero documento transcrito en él sería, nada menos, que un año anterior a la invasión de la Península Ibérica por los musulmanes (en el 711). Prosigue con otro en el que el rey don Ramiro I (famoso por su estrecha relación con el apóstol Santiago y la batalla de Clavixo) concede privilegios a esta pequeña parroquia y culmina con la transcripción, en letras capitulares (mayúsculas), de diversas inscripciones que aparecen en la iglesia parroquial, incluida la de la sepultura de la fundadora doña Urraca, además de otros documentos posteriores.

Siendo extrañas tanto la composición como la letra (o letras) de todo el “folleiro”, más extraño e imaginativo es el contenido del texto, del que se dice que es “un traslado bien y fielmente sacado dos papés y pergamynos de la fundación de la eireja de Castro, que se ronpían...”

Es casi una pura locura en la que se mezclan los godos, la Galia, los romanos, los suevos, los silingos, los sarracenos, los griegos, Prisciliano...

Veamos una pequeña muestra:

“... eu Urraca, serba de Christo?, viuda del conde Teud[e]mundo de los patrimonios y capitán de los exércitos del rey Egica contra la Galia gótica Francia -? o rei Viutiza mandou derryvar os muros, castelos y fortalezas de toda España, que non se fortificase nelas, desfazer las armas que tubiesse o reyno para conservaciónde paz y la de los romanos y suevos como persona del linage de los feroces godos, de familya del buen rey Cindosoyndo, su avuelo, y da parentela de Teodofredo y Favyla, sus hixos, que destronou o rey Egica. Theodofredo en Córdova, Favila a Galycya con su hixo Uvitiza y Sisnando, eremita de junto del río Órvigo, Calañes de Ostrys, dito de los griegos (...) foy morto Favila por Viutiza por liviandades de su muger, y o Vitiza, desamparando Galiza...

“Christus, era DCCXXXXVIII [roto: kalenda]s junias, en el Castro de Anpliloqyo y quedando en mis heredamentos que mys avós la reyna Reciverga y Chindasvindo me avían dado y Viutiza al conde Teudemundo y porque avía ganado de unos arranos que seguía la seta arryana y de Prisciliano, justificándose? Contra ho mandado do rey, chamados Vanzemelo y Atulpho, fyllos de Ardabasto griego, capitán que fue de la Galizia, yo pecadora de todas mynas ofensas y pecados de Teudemundo, my marido, para que nuestro señor nos perdone, y que es gran virtud avitar e enrryquecer las yglesias de Dios, que deixaron destruídas y asoladas los romanos, sylingos y suevos, peores que ismaelitas y asarracenos, en el nombre de Dios y amor de Christo, para perpetua honrra y polos pecados de mis antepasados...pondo esperança en la casa celestyal, donde ay moytas moradas y todas las cousas son de Dios y de súa mae,... offresco este pequeño don y do a Dios... de sus ministros y sacerdotes que viven y vivieren na eireja y monisterio chamado de Santo André, apóstolo de Deus, que es pobre oratorio junto do castelo Amphiloquio... antigua colonia de romanos de municipio de Bracara Augusta y vía militar a mesón de Lugo...,

“ansy eu, de mina voluntad y alumbrada de Deus, fundo y reydifico el vendito oratorio y la fago yglesia de christianos y cathólicos con nombre de avocación del glorioso discypulo Santo Andrés, pescador de almas, y para que la myña vaya dereita a la venaventuranza...”

No podemos saber que decisión tomó el tribunal en relación con esta prueba, pues en el año 1760 falleció el demandado y el pleito parece que quedó en suspenso.

Este expediente tiene la signatura 2525-21 del fondo documental de la Real Audiencia de Galicia.