06 Dic 2021
06 Mar 2022

Un pleito sobre el contrato incumplido de arrendamiento de una casa en A Coruña ofrece datos sobre la utilización de la torre de Hércules como baluarte defensivo durante lo cerco al que estuvo sometida la ciudad por el ejército inglés en mayo de 1589. Invita también a la reflexión sobre el interés de los documentos para la investigación histórica: ¿es más importante conocer más datos (o más bien, recrearnos sobre lo ya conocido) sobre la torre de Hércules o destacar aspectos inéditos de la sociedad y de la economía de la ciudad que sufrió el ataque del “enemigo” inglés?Nos parece que ni lo uno ni lo otro sino la totalidad.

En el pleito, Nicolao de Araújo, “solicitador” [agente o apoderado] del conde de Monterrei ante la Real Audiencia de Galicia, pide que se le devuelva la posesión de la casa que tenía arrendada a Pedro Conde, procurador del tribunal, en la calle de la Alfatería, al lado de la iglesia de Santiago, que halló ocupada por otras personas tras regresar de Portugal, huido del cautiverio que le habían hecho los ingleses durante lo cerco de la ciudad:

“... aviendo benido la armada inglesa y çercado esta çiudad y abiéndome cautibado en el çerco de ella y llebado cautibo asta el reino de Portogal y abiendo yo dexado en la dicha casa el ato y ajuar que tenía con los papeles de el dicho conde, los dichos acusados, luego como se lebantó el cerco de la çiudad, por fuerça y contra mi boluntad fueron a la dicha casa y se metieron en ella y me hiçieron de menos un manto de seda de mi muger y tres jubones y uno de cuerpo de raso guarneçido de terçiopelo y una capa mía y una ropilla de chamacote y mucha ropa blanca y de cama y otros ajuares de valor de más de çinquenta ducados...”

¿Okupación? No parece que fuera el caso, pues había sido el propietario, Pedro Conde, quien, en ausencia del Nicolao, había decidido acoger a otro arrendatario, Jácome Sánchez, mercader, y después éste compartió la casa con otro, Pedro Fernández, barbero...

En la información que la Real Audiencia autoriza a hacer, diversas testigos del demandante dan fe de que vieron al Nicolao vivir y hacer obras de reparación en la casa y de cómo era costumbre en la ciudad que el propietario avisara con antelación al arrendatario por San Juan o San Miguel (o por Navidad dice otro) si quería  que desalojase la casa, y no lo haciendo, que éste pudiera continuar durante un año en la casa. El problema era que, al parecer, el Nicolao se había metido en la casa tres años antes sin hacer escritura de alquiler y sin pagarle un triste maravedí al propietario durante todo ese tiempo. Solo aducía como prueba, además de los testimonios, una carta "minsiva" en la que el propietario no se había comprometido a nada, aunque sí expresaba su deseo de arrendársela.

Otro testigo (Lorenzo García, artillero), fue el que relató cómo habían sido prendidos él y el Araújo por los ingleses:

“... que antes que la harmada de la reyna de Yngalaterra llegase a poner çerco a esta çiudad de la Coruna e dicho testigo conosçió de vista al dicho Nicolao de Araújo... Y después que ell enemigo llegó con su armada al puerto de esta çiudad y tomó la Pescadería de ella, aquella noche vio ... que el dicho Nicolao... se subía con el testigo arriba al castillo biejo y llebaba una hespada y yba en cuerpo, donde dicho testigo y ell... estubieron asta terçero día en que él.. Nicolao... se entregó a los enemigos, y después el... testigo a los seis días se entregó tanbién al henemigo y le llebaron tanbién preso y le pusieron donde estava tanbién el... Nicolao... preso, a donde se hestubieron asta tanto que se enbarcaron en la dicha armada y despúes que se enbarcaron... no le vio más...”

Así que el relato más o menos épico del cerco y ocupación de la armada inglesa de parte de la ciudad nos permite conocer también muchos otros detalles de interés de la vida de la ciudad en aquel momento.

Ismael Velo Pensado, canónigo archivero de la Colegiata de Santa María, ya había dado cuenta de este pleito en su tesis doctoral, que hizo sobre la ciudad de A Coruña en el siglo XVI (“La vida municipal de A Coruña en él siglo XVI”. A Coruña: Diputación Provincial, 2020. 2ª ed.). Ahora, un erudito compañero nos alertó sobre su existencia, que corrobora otras noticias que daba Tettamancy Gastón, citando un manuscrito del Archivo Municipal del que no dio una referencia concreta, en su obra sobre la Torre de Hércules (La Torre de Hércules: impresiones acerca de este antiquísimo faro bajo aspecto histórico y arqueológico).

El pleito tiene la signatura 25047-32 del fondo documental de la Real Audiencia de Galicia.