25 Sep 2025
25 Dic 2025
Las pensiones de viudedad son hoy en día una prestación a cargo de la Seguridad Social, que la concede sin distinción de sexos y siempre que se cumplan determinados requisitos, pero no siempre fue exactamente así.
Si bien las mujeres no comenzarían a trabajar en el archivo hasta bien avanzado el siglo XX, las viudas de los empleados sí que se integraron en la nómina del establecimiento desde comienzos del siglo XIX. Así, en el archivo de gestión de nuestro archivo (el archivo del Archivo), conservamos algunos documentos que aluden la esta práctica.
Tras el fallecimiento del marido, sus mujeres solicitaban una pensión para poder mantenerse y, si se les concedía, en atención "a la honradez y méritos" de sus maridos, pasaban a entrar en la nómina de los empleados y cobraban la cantidad asignada de los mismos fondos de los que cobraban aquellos.
El 5 de octubre de 1808, ya en plena Guerra de la Independencia, la Xunta Suprema de Hacienda acordó que
"si incluya en la relación de sueldos de los dependientes del Archivo de este Reino... y perciven por el ramo de rentas a doña Teresa Rosalía Menéndez, viuda de don Jacinto Gayoso, archivero que ha sido del mismo, satisfaciéndosele lo que la corresponda desde él 1º de junio de este año, a razón de tres reales diarios que disfruta de pensión, asignados en los fondos de expolios y vacantes de Tuy".
Unos años después, en 1815, doña Teresa Rosalía solicitó un aumento de la pensión, "lo que fue del real agrado de Su Majestad en atención a su abanzada hedad y méritos de su marido", concediéndole un aumento de dos reales diarios.
En ese mismo año, doña Catalina Cruces, viuda de don Roque Vermúdez, oficial del Archivo, solicitó un socorro diario para poder mantener a sus cuatro hijos e igualmente se le concedió, "hecho cargo Su Majestad de la honradez y buenos servicios de él marido..."
Pero, en aquellos tiempos revueltos y de penuria, cualquier turbulencia política o económica podía dar al traste con esas pensiones, tal y como sucedió en el año 1817, en que tres viudas de otros tantos empleados del centro se quejaron de que habían dejado de percibir sus pensiones (que eran pagadas por el jefe del archivo) sin motivo aparente.
Estos documentos se encuentran en la unidad 48189-3.