Continuamos con la historia de Concepción Miranda, condesa viuda de Torre Penela. En realidad, la posición de la condesa viuda de Torre Penela no era tan débil como puede suponerse. Era mujer, si, pero aristócrata y viuda, dos circunstancias que tenían gran importancia en la sociedad de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Como aristócrata titulada (condesa consorte e hija del conde de San Román), se encontraba en el vértice de la pirámide social y gozaba de importanes privilegios de carácter fiscal o judicial, entre otros. Como viuda, se beneficiaba de una legislación paternalistas que la equiparaba en la práctica a cualquier varón al permitirle independencia en la gestión de su patrimonio. Pero, siendo esto así, es difícil concebir que un hombre de aquel tiempo fuese destituido de la administración de sus bienes y de la tutela de sus hijos simplemente "por sus manías y caprichos". Frente a este ataque ella opondrá un carácter fuerte y vehemente y sabrá sacarle partido a esas ventajas sociales y jurídicas de las que disfrutaba hasta conseguir el sobreseimiento del expediente. En los cuatro años que duró el proceso, Concepción Miranda demostró un fuerte carácter y una férrea voluntad para oponorse a las órdenes del juez interventor nombrado por el Consejo: dio largas para la entrega de los documentos del archivo, cambió de residencia sin comunicarlo, reclamó con insistencia la tutela de sus hijos, "asaltó" casas intervenidas judicialmente y, finalmente, viajó a Cádiz y Sevilla por dos veces, en plena guerra, para conseguir el sobreseimiento del expediente. El expediente tramitado por el juez interventor comprende 20 piezas diferentes, que suman cientos de folios. Véase e contenido en Galiciana. Arquivo Dixital de Galicia. [Continuará]
11 Nov 2020
11 Nov 2020