Queso

05 Abr 2022
05 Jun 2022

Queso

En el año 1933, se publicó “Terra de Melide”, la famosa y emblemática publicación del Seminario de Estudos Galegos, en la que se trata de estudiar de una forma integrada la geografía, la prehistoria y arqueología, la historia y la etnografía de una comarca entera.

En esta obra se describe la forma tradicional que había en la comarca de hacer el queso. Forma en la que ya habían comenzado a introducirse algunos elementos nuevos: “Pra prepal-o queixo, primeiro cólase o leite. Despois coállano, hoxe xeralmente botándolle auga do leite, coallo artificial preparado químicamente que se vende na botica, e antes, e agora tamén no tempo da matanza ou cando non hai auga do leite, co presoiro (bandullo ou estómago do porco)...”

Justo en aquel año, dos hermanos, empresarios franceses, Pierre Michel y Alex Mottu, asociados inicialmente con un empresario local, Andrés Mariño Frade, crearon en Melide una empresa dedicada a la fabricación industrial de quesos y mantequillas, la llamada “Granja del Oeste”. Conocemos algunos pormenores de su instalación gracias a una demanda laboral que dos años después, en 1935, interpuso un vecino de Melide, Jesús Blanco Arias, contra ellos.

Blanco denunció a los franceses ante el Tribunal Industrial de Arzúa para reclamar 2.180 pesetas que decía le debían por su trabajo de “chauffer para conducir una camioneta dedicada al transporte de leche para dicha fábrica y, una vez terminada esta operación, continuaba trabajando en los demás menesteres de la referida industria... asta que fue inmotivadamente despedido...”

Los empresarios negaron tal despido y adujeron que el demandante trabajaba más bien como autónomo (sin emplear esta palabra, claro) y, también, ocasionalmente, realizaba  otros trabajos como operario para ellos:

“La verdad de lo ocurrido es lo siguiente. El propietario de la Granja del Oeste tiene una camioneta para ir a recoger la leche a los diversos puntos donde la adquiere y transportarla asta su establecimiento, y con ocasión de estar tal vehículo averiado entabló relaciones con el actor, a quien alquiló para el referido servicio, incluido el de transportar el agua necesaria para el servicio de la fábrica, así como el suero desde ésta al domicilio particular del propietario, otra camioneta que dicho actor posee y que algunas veces funciona lo bstante para realizar el referido transporte...”

 Pero no nos interesan tanto estos detalles (los empresarios fueron condenados, descontando las cantidades que probaron que el conductor ya había recibido) como la información que sobre la creación de la fábrica ofrece la correspondencia del empresario Andrés Marino con Pierre Michel Mottu. Son unas cartas que aparecen sueltas al final del pleito y que aparentemente no guardan relación directa con él, pues no fueron utilizadas como prueba para su resolución.

En ellas, Marino anima a Pierre Michel a volver a Melide enseguida para poner en marcha la industria. Le habla de sus dificultades para conseguir más capital y, sobre todo, de la oportunidad que supone la abundancia de leche en Melide, de su posible recogida y del bajo precio que consiguen, en general, los quesos artesanales que se venden en Melide en relación con el que podrían pagar ellos por el litro de leche.

Por otra carta, en francés, que un corresponsal de Buenos Aires le envió la Mottu en septiembre de 1935, deducimos que la sociedad con Andrés Marino no había llegado a formarse o no se había consolidado, pero que el gallego había apreciado todo lo que el francés le había enseñado en relación con el queso.

Pola su extensión, ofrecemos aparte la transcripción parcial de esas cartas.

Este expediente tiene la signatura 2547-25.