Muller

25 Nov 2021
28 Feb 2022

Muller

Conmemoramos o Día internacional para a eliminación da violencia contra a muller coa transcrición parcial de dous procesos da Real Audiencia de Galicia. Ilustramos o texto con algúns retratos de mulleres de primeiros do século XX captadas polo fotógrafo coruñés Antonio Pérez, algunhas xa publicadas noutras ocasións, que seguen a impresionarnos pola súa calidade e forza expresiva.

 

Non son raros os testemuños de violencia exercidos sobre mulleres entre os documentos xudiciais ou administrativos do Arquivo. Eliximos dous do ano 1794 en lugares tan afastados como Crecente (Pontevedra) e Quiroga (Lugo).

 

No primeiro deles, o marido, Benito González, labrego de Crecente, quéixase da liberdade coa que actúa a súa muller, Gertrudis Pérez, quen o acusa de maltrato:

 

Alejo Fernández, en nombre de Benito González, labrador y vecino de las jurisdicción de Creciente... me quejo y agrabio ... y digo que mi parte se alla casa[do] con Gertrudis Pérez, quien usando de una libertad reprendible abandona a mi parte, sálese de casa sin bolber ella en muchos días, pasa al Reyno de Portugal y egecuta otras acciones impropias a la armonía y subordinación del santo matrimonio. Por lo mismo y por otras causas justas, solictió mi parte ante el Provisor diborciarse y mandó [éste] que el cura párroco le tranquilizase haciendo entender a la Gertrudis la obediencia y respeto que debía guardar a su marido. Resentida de ello, y amparada de la protección que encuentra en dicha justicia, dio una supuesta querella contra mi parte fingiendo la trataba mal; se le admitió y arrestó a mi parte y su madre, recibióse sumaria y en vista de ella se sirbió la Sala por Real Auto de trece de enero del año próximo pasado mandar que la Justicia procurase amitar el matrimonio, y no pudiendo conseguirlo les hiciese saber usasen de la demanda de diborcio... En consequencia de ello ofrecieron las partes vivir en buena conformidad, mas no obstante la Gertrudis a pocos días bolbió a su antigua costumbre, saliéndose de casa, metiéndose en del Josef Antonio, su vecino, a prestesto de pariente...”

 

No segundo, dona Margarita de Soto Berbetoros acusa ao seu home, don Baltasar Villafalle, administrador dunha casa fidalga, do maltrato que lle dá, ao parecer por reprobarlle ela o amancebamento cunha veciña. Ela recoñece que ten viveza, coa lingua e para aumentar os bens temporais [o que hoxe cualificaríamos como emprendemento]:

 

“Doña Margarita de Soto Bervetoros, muger propia de don Baltasar Villafañez, súbditos de vuesa merced,... digo que la sevicia con que me a tratado y trata dicho mi marido es vien pública y notorio [sic] en el público... Yo soy una muger de limpio nacimiento, vien criada, sin nezesitar por la divina misericordia más onra y comeniencia temporales que la de mis padres ni mendigar.

 

“Vaxo mi consentimiento y su vendición me an echo casar con este hombre, que al tiempo prometía lo que no salió, y sí redículo de jenio, provocativo y audad con toda clase de personas...

 

“Lo primero no puedo negar tengo algunas viviezes de sangre propia, y omenada a la conservación de la paz y quietud del consorcio y aumento de los vienes temporales, sin que otra fuese dicha mi vivieza ni que con verdad ablando pueda justificarse y como no acomode a dicho marido... se a precipitado... a ponerme las manos con conocimiento espreso de valdarme y acasso quitarme la vida, como se verificara a no tener socorro hasta llenarme la voca de zevada en grano, tapármela y vociferar: “come, mula, come”, hazerme arroiar sangres de ella, sotanearme [zurrarme] en lugar sagrado como lo es el atrio de la yglesia matriz de San Salvador deste Hospital de Quiroga, valiéndome sacerdotes y legos... llevándome con ynominia al patio de la cassa en que avita, propia del señor don Diego Flórez Quiñones y Lossa, adonde quiso concluir conmigo;

 

“en otra ocasión no é experimentado menos, pues me dejó inmóvil, como que ha sido preciso concurriese cirujano a sangrarme y aplicar lo conduzente a mi curación, como lo a sido...

 

“Lo segundo... digo es público [vive], escandaloso en el pueblo, con persona casada, ofendiéndome y al marido de la subxeta, que lo es don Juan Peña, residente en la casa de Otero, que vive por lo mesmo en discordia sin que dexasse de recivir como recivió de mi marido sus golpes por lances de ynfragante delito...

 

“asta terminar haverme echado de la compañía, esponiéndome a los peligros de la frajilidad humana (en que asta aora por la divina misericordia no é delinquido), pues evitándolos me retiré y acojió a su sombra mi padre, que me mantiene por no tener otro abrigo y casa en que acoxerme ni efecto para el alimento, por allarse dicho marido apoderado de los que se me an dado por el capital de mi difunta madre...

 

“Lo terzero, por estos echos quise como me es devido valerme de autoridad propia, ya que me falta la de la caridad y vínculo conyugal del usufrutto de mis vienes, sin mezclarme con los de dicho marido..., por manera que el día nueve del que rixe, esstando en mi viña que llaman vieja sobre recoxer la fruta de higos, interrumpiéndome las cridas del citado marido... de aver caminado una de ellas en busca de su amo, llegar éste, tratarme con las palabras ofensivas que quiso y... propasándose a golpearme, tumbarme un diente de la boca y en el suelo a cozes y puntillazos, procurando estorcerme la muñeca izquierda, cuios cardenales aún se perciven y pueden reconocerse, como otros cardenales en el cuerpo..., y en público asimesmo de la sangre que estava echando por la voca, tratándome de bruja, puta de los de la América, de varrosos y de freyresses y de lo más que quiso, como en tomar con total algazara propia de su conduta con que se a conducido y alla publicado en el contorno y pródigo a su quenta...”

 

Estas causas teñen as signaturas 48677-42 e 49677-23 do fondo da Real Audiencia de Galicia. As fotografías levan os números 20, 24, 29, 31 e 51 da Colección fotográfica.